La temporada de mallas arranca mucho antes de que suban las temperaturas. Para cuando diciembre explota y todos quieren comprar, las revendedoras que mejor funcionan ya tienen la mercadería colgada desde octubre. El problema no es decidir si comprar: es saber cuándo comprar mallas por mayor sin llegar tarde ni quedarte con stock parado durante meses.
El calendario mayorista de mallas no coincide con el minorista. Mientras tus clientas empiezan a buscar en noviembre, vos tenés que estar cerrando pedidos en julio. Eso significa anticiparte, calcular bien y entender cómo funciona la preventa sin arriesgar plata en modelos que todavía no sabés si se van a vender.
El calendario real de la temporada de mallas en Argentina
La preventa de mallas arranca entre junio y julio. Las marcas lanzan las primeras colecciones en pleno invierno, cuando todavía nadie piensa en el verano. Los comercios y revendedoras que trabajan hace tiempo ya saben que ese es el momento de mirar, comparar y empezar a armar el pedido.
En agosto y septiembre se define gran parte de la temporada. Ahí es cuando se hacen los pedidos en serio: los que llegan a tiempo para colgar en octubre y tener todo listo cuando arranca el movimiento de verdad. Si esperás a octubre para pedir, llegás a diciembre con lo justo o directamente sin stock de los talles que más se venden.
Noviembre es tarde para pedir preventa, pero no para reposición. Si tu pedido de agosto salió bien y ya estás vendiendo, podés hacer un segundo pedido para no quedarte sin mercadería en enero. Pero ese pedido tiene que ser quirúrgico: lo que ya sabés que funciona, no experimentos.
Qué tener en cuenta antes de hacer el pedido
El primer error es pedir todo junto en un solo momento. La preventa no es una compra: es una apuesta informada. Tenés que calcular cuánto podés vender, cuánto podés tener guardado sin que te complique la caja y qué modelos tienen más chances de salir rápido.
- Pedí pensando en tu clienta real, no en lo que a vos te gusta. Si tu público compra bikinis clásicas y colaless, no llenes el pedido de enterizas por más que estén de moda.
- Dejá lugar para reposición. No gastes todo el presupuesto en julio: guardá una parte para reforzar en octubre lo que ya sabés que funciona.
- Pedí talles pensando en proporción, no en cantidad pareja. Los talles 2 y 3 se mueven más rápido que el 1 y el 4 en la mayoría de los casos.
- Mezclar marcas te da más margen para probar sin arriesgar tanto. Un pedido con dos o tres proveedores te deja más flexible que uno grande con una sola marca.
Si es tu primera temporada, empezá con un pedido chico y diverso. Mejor tener que reponer que tener una pila de mallas que no se vendieron.

Preventa vs. pedido de temporada: cuál te conviene
La preventa de mallas tiene ventajas claras: precios mejores, más opciones de modelos y la posibilidad de armar un pedido pensado. Pero también tiene una contra grande: tenés que poner la plata meses antes de empezar a vender. Eso no es un problema si ya tenés flujo, pero si estás arrancando o venís de una temporada floja, puede complicarte.
El pedido de temporada —el que hacés en septiembre u octubre— llega más rápido, pero tiene menos variedad y a veces los talles ya vienen desparejos. La ventaja es que ves la colección completa, ya sabés qué se está moviendo en el mercado y podés ajustar mejor. Es más seguro, pero también más limitado.
Una estrategia intermedia es hacer un pedido chico en preventa —modelos clásicos que sabés que no fallan, como una colaless clásica o un bikini triangular regulable— y dejar presupuesto para un segundo pedido en septiembre con los modelos que veas que están funcionando en otros negocios.
Cómo calcular cuántas mallas pedir
Si es tu primera temporada, un pedido base puede estar entre 30 y 50 unidades: suficiente para tener variedad sin que te quede todo parado. Si ya vendiste la temporada pasada, tomá esa base y sumale un 20% o 30%, ajustando por los modelos que mejor te funcionaron.
Un pedido bien armado no tiene la misma cantidad de cada modelo. Tiene más de lo que se vende rápido y menos de lo que comprás para probar. Por ejemplo: si pedís 40 unidades, podés armar algo así:
- 15 unidades de bikinis clásicas en talles 2 y 3.
- 10 unidades de colaless en talles mixtos.
- 8 unidades de enterizas, si tu público las compra.
- 7 unidades de modelos nuevos o con estampas de temporada, para probar.
Eso te deja cubierta en lo seguro y con margen para ver qué funciona sin jugarte todo a un solo tipo de producto.

Errores comunes al comprar mallas en preventa
El error más grande es esperar a que se acerque la temporada para decidir. En octubre ya no queda variedad, los talles vienen desparejos y los plazos de entrega se estiran. Si pensás que podés arrancar a pedir en noviembre, directamente llegás tarde.
Otro error es pedir pensando en lo que te gusta a vos o en lo que ves en Instagram. Las mallas que funcionan en redes no siempre son las que se venden más en el mostrador. Tu clienta real puede estar buscando algo más clásico, más cómodo o más discreto que lo que está de moda.
También pasa que se pide todo en un solo talle porque "es el que más se vende". Eso te deja sin opciones para las clientas que usan otro talle, y terminás perdiendo ventas por no tener variedad. Mejor tener un poco de cada talle que mucho de uno solo.
Qué hacer cuando ya es tarde para la preventa
Si llegaste tarde y la preventa ya cerró, todavía podés armar una temporada. No va a ser la ideal, pero se puede. Buscá marcas que tengan stock disponible en septiembre u octubre y pedí lo que haya: los modelos clásicos suelen reponerse más que los de temporada.
Otra opción es enfocarte en reposición de lo que otros ya están vendiendo. Si ves que las bikinis de tricot se están moviendo bien en otros negocios, pedí esos modelos aunque no sean de la preventa original. Llegar con algo que funciona es mejor que llegar con las manos vacías.
Y si definitivamente no llegás a tener mallas para el pico de la temporada, podés arrancar en enero apuntando a las ventas de febrero y marzo, que siguen siendo fuertes. No es lo ideal, pero hay mercado hasta marzo si tu público va a la costa o tiene pileta.
¿Cuándo es el mejor momento para hacer el pedido de mallas por mayor?
El mejor momento es entre julio y agosto. Ahí tenés toda la colección disponible, precios de preventa y tiempo suficiente para que el pedido llegue antes de que arranque la temporada fuerte. Si esperás a septiembre, seguís a tiempo, pero con menos margen.
¿Cuántas mallas tengo que pedir si es mi primera temporada?
Entre 30 y 50 unidades es un número razonable para arrancar. Eso te da variedad sin comprometer demasiado presupuesto. Lo importante es no poner todo en un solo modelo: mejor tener varios modelos con pocas unidades de cada uno que muchas unidades de uno solo.
¿Puedo pedir mallas en noviembre o ya es tarde?
Noviembre es tarde para preventa, pero no para reposición. Si ya tenés algo que se está vendiendo bien, podés hacer un segundo pedido para reforzar. Pero si es tu primer pedido del año, vas a llegar con menos variedad y talles más limitados. Mejor apuntar a la temporada que viene o enfocarte en ventas de enero y febrero.
Si querés ver todos los modelos disponibles para la temporada, entrá a la categoría de mallas y armá tu pedido con tiempo. Llegar preparada es la diferencia entre una buena temporada y quedarte mirando cómo otros venden.
